martes, 9 de marzo de 2010

PERSPECTIVAS PARA LA FORMACIÓN CONTINUA


Hasta algunas décadas atrás, la formación de los profesionales estuvo básicamente orientada a la formación inicial, siendo la mayor aspiración de los estudiantes obtener el grado académico y el título profesional que acredite sus estudios e iniciar su carrera laboral, siendo el Estado el mayor empleador. Indudablemente que este escenario en los últimos años ha cambiado profundamente generando nuevas tendencias.

Actualmente, en las Instituciones de Educación Superior, básicamente en las Universidades, es posible identificar marcadas diferencias entre la formación inicial y la formación continua de los profesionales.

Esta última, requiere una atención especial. Las Universidades en los últimos años, han incrementado sus matrículas en los estudios de postgrado y postítulo, al mismo tiempo que los sectores sociales, económicos, culturales y políticos, modifican permanentemente sus perfiles con exigencias cada vez más puntuales orientadas a la investigación, innovación, el desarrollo, la tecnología, entre otros.

Pero cómo enfrentar este nuevo escenario. Cómo las Universidades, generan el nexo entre la formación inicial del profesional y la formación continua. Los sistemas de formación flexibles son una alternativa.
Desde nuestro análisis, la formación continua del profesional, tiene como punto de partida el sistema de conocimientos estáticos que éste posee, producto de la formación inicial y de la experiencia laboral acumulada; los mismos que, al interactuar con el avance científico – tecnológico especializado o general, rompe el nexo interfiriendo la actualización profesional.

Pero, ¿cómo generar un sistema dinámico que vincule el saber estático con los nuevos saberes provenientes de la ciencia y la tecnología?. Nuestra respuesta es la Investigación. Todo profesional que investiga, genera sistemas más ricos de conocimientos estáticos que son el soporte para comprender los nuevos aportes de la ciencia. La formación continua tiene que estar centrada en la investigación, además que fortalezca las actitudes profesionales y personales orientadas a la mejora de la persona.

En las Universidades, se debe tener en cuenta este desafío. La formación continua requiere de un especial cuidado y atención, los mejores cuadros académicos de investigadores están llamados a generar una cultura de investigación, de esta manera no se estará solucionando un problema a corto plazo, sino que, a mediano plazo la solución será más duradera. Las sociedades necesitan de profesionales altamente calificados que busquen las mejores soluciones a los problemas para el bienestar de las personas.
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